Month: febrero 2016

La maldita administración

Nadie en su sano juicio es un fanático de la administración, menos aún un emprendedor cuyo perfil más valioso es ser creativo, soñador y dispuesto a todo. La administración es tediosa, no hay duda, por lo demás no es algo que sea un fin en sí mismo sino un medio para lograr cosas importantes como aportar al desarrollo, hacerle la vida más fácil a la gente, crear empleo y transformar sueños en realidades.

El tema es que hay que administrar y por lo mismo vale la pena hacerlo bien. La administración no hace un negocio, es el desarrollo de buenas ideas y lo que se ofrece al mercado lo que lo hace, pero en igualdad de condiciones una buena administración sí puede convertirse en una ventaja competitiva. El truco es hacer una virtud de una necesidad.

Al comienzo, cuando se está validando el modelo de negocios, es aceptable cierto “desorden administrativo”: los recursos deben estar concentrados en alcanzar dicho objetivo y por lo mismo mantener al máximo la flexibilidad es crucial. No vale la pena poner foco en el proceso mientras se encuentra en juego la viabilidad práctica de una idea. Esta etapa puede tener además varias iteraciones hasta dar con algo que funcione. Sin embargo, una vez que se vislumbra un futuro posible, es necesario ordenarse y poner más foco en lo administrativo.

La administración es algo sistemático, metódico y nada de romántico. Es una herramienta para optimizar el uso de los recursos con el objeto de desarrollar un negocio. A su vez, aunque resulte paradojal, la administración debe mantenerse flexible porque su gran riesgo es convertirse en algo demasiado rígido, un fin en sí mismo, ahogando la necesaria versatilidad que debe mantener cualquier empresa.

Lo importante a tener en mente es lo siguiente: una administración ordenada y eficiente es necesaria para manejar un negocio, pero siempre –siempre- debe estar al servicio de los fines últimos de la empresa, fines que a su vez van más allá de la propia empresa. La correcta administración, te va a hacer la vida más fácil, y tu compania mas invertible para inversionistas y mas escalable, convirtiéndola en una compañía atractiva para los inversionistas. Cuando la base del negocio es sólida, la construcción de procesos ordenados permite escalar mejor para realmente tener éxito.

Foto: Anders Samberg

Foco, foco, foco

Los recursos son escasos.

Este es el primer principio de la economía y si en alguna parte resulta más evidente es en los emprendimientos donde todo escasea: tiempo, dinero, mano de obra, infraestructura, etc.

La administración –la maldita administración- es necesaria por esta misma razón. Porque al ser los recursos escasos resulta imprescindible manejarlos de manera eficiente de modo que no se transformen en todavía más escasos.

Siguiendo la misma lógica, enfocarse es la primera tarea de un emprendedor si quiere sobrevivir.

¿Pero enfocarse en qué? En primerísimo primer lugar, en encontrar el modelo de negocios. Toda la mente, las energías y el tiempo deben estar dirigidos a este único fin, a probar que el modelo de negocios de la incipiente empresa funciona en el mercado, que existen suficientes clientes dispuestos a utilizar el producto o servicio ofrecido pagando por ello (suficientes = que al menos cubran una planilla de costos mínima).

Demás está decir que si el modelo de negocios no es validado por el mercado, no hay emprendimiento, no hay empresa, no hay nada. Mejor salvar el honor, pivotar o dedicarse a otra cosa. Para aumentar la probabilidad de que esto último no suceda es prioritario en esta etapa poner el foco en un modelo de negocios extremadamente simple, fácil de entender y fácil de aplicar. Si el potencial cliente no palpa la utilidad inmediata del producto, si no ve en él el remedio a un dolor que ya tiene, la verdad es que será muy difícil validar el modelo.

Esta etapa requiere de mucha “calle”, comprender cómo funciona el mercado, conversar con los potenciales clientes y entender sus necesidades; es importante que esta actitud nunca se pierda porque los negocios se hacen con una mirada abierta y no centrándose en el proceso o en la tecnología; una buena reunión con un cliente importante vale más que el mejor algoritmo hecho a sus espaldas. Y por ningún motivo hay que adornar el producto básico con cosas anexas para hacerlo más atractivo, no hay tiempo ni dinero para eso, si el producto básico no se vende por sus propios méritos ponerle flecos no lo va a mejorar, los agregados sólo pueden -y no siempre- hacer más atractivo un producto ya validado. Ponerle foco al foco, esa es la cuestión.

Si estas emprendiendo, tómate un minuto y piensa si estas enfocado en las cosas correctas, si estas saliendo suficiente a la calle para conversar con tus clientes y haciendo el verdadero trabajo del emprendedor.

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